Tu web pide datos.
La del portal da respuestas.
Por eso el cliente rellena la suya.
Cuando alguien quiere una reforma, una piscina o cambiar las ventanas,
lo primero que hace es buscar cuánto cuesta. En tu web no lo encuentra:
encuentra un formulario que le promete una llamada en 24 o 48 horas.
En Habitissimo, en cambio, encuentra una calculadora que le da un número
al momento. Rellena esa. Y ese contacto, que era tuyo, te lo venden luego
a ti y a tres competidores más.
Mi trabajo es simple: poner en tu web lo que hace que el cliente se quede
contigo en vez de irse al portal.